Todo comenzó cuando entre por la puerta al salón L- 201, amplio, con los
típicos asientos de los salones del edifico K y L, con esos grandes ventanales,
cuatro filas de mesas color crema y sillas para todos los estudiantes de la
clase, frío como es de costumbre en Chía a esas horas de la mañana, tercer día
de clases, miércoles, siete de la mañana. Realmente no tenía muchas ganas de
estar ahí, en esa clase, ese día, esa hora, todavía traía toda la pereza de las
vacaciones, el calor de estar en Venezuela, todavía tenía mis ganas de quedarme
en ese lugar mágico al que llamo mi hogar. Me senté en el segundo puesto de
izquierda a derecha en la primera fila. Posteriormente, llegó mi amiga Catalina
Delgado, una persona a la cual le tengo mucho aprecio, su forma de ver la vida
me hace querer ser mejor persona, vestía una chaqueta azul marino, una camisa
de flores, la cual es una de mis favoritas dentro su armario, y unos jeans
desgastados. Nos saludamos y proseguí a tomar mi celular como es de costumbre; tenía
un mensaje de otra muy buena amiga Isabella Granados, con la cual también había
acordado inscribir esa clase juntas, una persona confiable, llena de alegría y
muy divertida; más o menos de mi estatura, su cabello es de color marrón aunque
hace poco se hizo algunos reflejos amarillos y unos grandes ojos marrones,
lamentablemente ese día no había podido llegar a clases y estaba contándome
todo su problema por el cual se retrasó.
Unos minutos más tarde llega el profesor, camina hasta su puesto en el
salón, justo frente al mío, se presenta, nos da su e-mail y twiiter y prosigue
a mostrarnos las pautas de la clase, los temas que tocaremos en el semestre,
entre otras cosas. Como venía llegando de mi viaje a Venezuela durante todas
las vacaciones saco un chocolate Savoy de mi bolso y se lo entrego a mi amiga
Catalina, con el fin de que probara los famosos chocolates venezolanos,
cuidadosamente mientras el profesor seguía explicando los temas ambas estábamos
llegándonos de este delicioso chocolate mientras prestábamos un poco de
atención a lo que decía.
Al finalizar esa aburrida introducción que suelen dar todos los profesores
el primer día de clases, la clase toma un giro cuando este nos plantea una
forma divertida y diferente para introducirnos. Él dice ¨Saquen una hoja de
papel y dibujen el primer objeto que se les venga a la mente y entréguenmelo¨,
como es normal mi primer pensamiento fue que no tenía ni siquiera un bolígrafo
para hacerlo, así que tuve que pedirle uno a mi amiga Catalina. Posteriormente
tome el esfero que me había prestado y empecé a dibujar un labial, soy
perfeccionista por naturaleza y es cuando mi mente rápidamente me exige borrar
ese dibujo e irme por otro camino, el profesor ve lo que estoy haciendo y me
pide apurarme porque había pre seleccionado solo 5 minutos de ese tiempo para
el dibujo, así que decido realizar un lápiz, es fácil de hacer, rápido y ya he
dibujado lápices antes, pensé que eso podría representarme, soy de esas
personas a las que puedes ver en una clase con los ojos en el cuaderno durante
horas y pensar que estoy haciendo muy buenas anotaciones, pero la mayoría de
las veces estoy es pintando lo que sea que venga a mi mente en las últimas
páginas, el profesor lo observa y me pide que le entregue mi labial, es decir,
mi dibujo anterior, pero lamentablemente ya lo había borrado. Posterior a esto,
el profesor recorre las hojas de todos los alumnos, las barajea un poco y nos
entrega un dibujo distinto al que habíamos hecho procedente de algún compañero
de clases y nos propone expresar detrás del dibujo como este representa al
¨artista¨ si puede llamarse así, nos dice que pongamos como la caracterizamos
con base a este producto que nos ha entregado, que nos enfoquemos en las líneas,
el tamaño, el dibujo y todos los detalles posibles con el fin de analizarlo.
Rápidamente llega a mis manos el dibujo que me había tocado analizar, era
un pequeño avión, conformado por líneas gruesas en la esquina superior
izquierda, fácilmente logre analizar que había sido un hombre, que le gustaban
los aviones y que era aventurero, por otro lado termine mi descripción y me
aproxime a ver que estaba escribiendo Catalina, le había tocado algo así como
un corazón, lleno de logos de redes sociales y un teléfono, si recuerdo bien,
nos reímos un poco de la situación y de la diferencia de nuestros dibujos, como
el mío solo utilizó una pequeña parte de la hoja para pintar y por el
contrario, el de ella era una completa obra de arte llena de muchas figuras. El
profesor nos pidió regresar los papeles y empezó a mostrar cada uno de los
dibujos a toda la clase y lo que había logrado analizar la persona
seleccionada, vimos desde cámaras, pelotas de futbol y faldas hasta corazones y
libros, fue una experiencia muy placentera puesto que cada persona tenía que
alzar la mano cuando saliera su dibujo dentro del paquete y explicar la razón
por la cual lo había hecho y afirmar o negar lo que habían analizado sobre ti.
Finalmente se hicieron las nueve de la mañana y el profesor nos dice que ya
podemos retirarnos, pero justo antes de ser libres otra vez, nos recuerda que
tenemos que entregar todas las semanas un escrito en el cual describamos la
clase, si, todas las clases, todos en el salón estábamos un poco gruñones por
la situación, pero tenemos que acomodarnos a la clase, así mismo empecé a
pensar en cómo lo estaría haciendo una noche antes y así lo estoy cumpliendo
ahora. Posteriormente, recogí mis cosas de la mesa, tomé mi recular nuevamente,
revise donde sería mi próxima clase y casualmente era en ese mismo salón L –
201, le devolví el bolígrafo a mi amiga, nos paramos de nuestros asientos y nos
fuimos del salón juntas, a respirar un poco de aire fresco abajo para poder
unos minutos más tarde regresar al mismo salón de donde acababa de irme.
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