miércoles, 1 de febrero de 2017

Mi primer dia de clase

Todo comenzó cuando entre por la puerta al salón L- 201, amplio, con los típicos asientos de los salones del edifico K y L, con esos grandes ventanales, cuatro filas de mesas color crema y sillas para todos los estudiantes de la clase, frío como es de costumbre en Chía a esas horas de la mañana, tercer día de clases, miércoles, siete de la mañana. Realmente no tenía muchas ganas de estar ahí, en esa clase, ese día, esa hora, todavía traía toda la pereza de las vacaciones, el calor de estar en Venezuela, todavía tenía mis ganas de quedarme en ese lugar mágico al que llamo mi hogar. Me senté en el segundo puesto de izquierda a derecha en la primera fila. Posteriormente, llegó mi amiga Catalina Delgado, una persona a la cual le tengo mucho aprecio, su forma de ver la vida me hace querer ser mejor persona, vestía una chaqueta azul marino, una camisa de flores, la cual es una de mis favoritas dentro su armario, y unos jeans desgastados. Nos saludamos y proseguí a tomar mi celular como es de costumbre; tenía un mensaje de otra muy buena amiga Isabella Granados, con la cual también había acordado inscribir esa clase juntas, una persona confiable, llena de alegría y muy divertida; más o menos de mi estatura, su cabello es de color marrón aunque hace poco se hizo algunos reflejos amarillos y unos grandes ojos marrones, lamentablemente ese día no había podido llegar a clases y estaba contándome todo su problema por el cual se retrasó.

Unos minutos más tarde llega el profesor, camina hasta su puesto en el salón, justo frente al mío, se presenta, nos da su e-mail y twiiter y prosigue a mostrarnos las pautas de la clase, los temas que tocaremos en el semestre, entre otras cosas. Como venía llegando de mi viaje a Venezuela durante todas las vacaciones saco un chocolate Savoy de mi bolso y se lo entrego a mi amiga Catalina, con el fin de que probara los famosos chocolates venezolanos, cuidadosamente mientras el profesor seguía explicando los temas ambas estábamos llegándonos de este delicioso chocolate mientras prestábamos un poco de atención a lo que decía.

Al finalizar esa aburrida introducción que suelen dar todos los profesores el primer día de clases, la clase toma un giro cuando este nos plantea una forma divertida y diferente para introducirnos. Él dice ¨Saquen una hoja de papel y dibujen el primer objeto que se les venga a la mente y entréguenmelo¨, como es normal mi primer pensamiento fue que no tenía ni siquiera un bolígrafo para hacerlo, así que tuve que pedirle uno a mi amiga Catalina. Posteriormente tome el esfero que me había prestado y empecé a dibujar un labial, soy perfeccionista por naturaleza y es cuando mi mente rápidamente me exige borrar ese dibujo e irme por otro camino, el profesor ve lo que estoy haciendo y me pide apurarme porque había pre seleccionado solo 5 minutos de ese tiempo para el dibujo, así que decido realizar un lápiz, es fácil de hacer, rápido y ya he dibujado lápices antes, pensé que eso podría representarme, soy de esas personas a las que puedes ver en una clase con los ojos en el cuaderno durante horas y pensar que estoy haciendo muy buenas anotaciones, pero la mayoría de las veces estoy es pintando lo que sea que venga a mi mente en las últimas páginas, el profesor lo observa y me pide que le entregue mi labial, es decir, mi dibujo anterior, pero lamentablemente ya lo había borrado. Posterior a esto, el profesor recorre las hojas de todos los alumnos, las barajea un poco y nos entrega un dibujo distinto al que habíamos hecho procedente de algún compañero de clases y nos propone expresar detrás del dibujo como este representa al ¨artista¨ si puede llamarse así, nos dice que pongamos como la caracterizamos con base a este producto que nos ha entregado, que nos enfoquemos en las líneas, el tamaño, el dibujo y todos los detalles posibles con el fin de analizarlo.

Rápidamente llega a mis manos el dibujo que me había tocado analizar, era un pequeño avión, conformado por líneas gruesas en la esquina superior izquierda, fácilmente logre analizar que había sido un hombre, que le gustaban los aviones y que era aventurero, por otro lado termine mi descripción y me aproxime a ver que estaba escribiendo Catalina, le había tocado algo así como un corazón, lleno de logos de redes sociales y un teléfono, si recuerdo bien, nos reímos un poco de la situación y de la diferencia de nuestros dibujos, como el mío solo utilizó una pequeña parte de la hoja para pintar y por el contrario, el de ella era una completa obra de arte llena de muchas figuras. El profesor nos pidió regresar los papeles y empezó a mostrar cada uno de los dibujos a toda la clase y lo que había logrado analizar la persona seleccionada, vimos desde cámaras, pelotas de futbol y faldas hasta corazones y libros, fue una experiencia muy placentera puesto que cada persona tenía que alzar la mano cuando saliera su dibujo dentro del paquete y explicar la razón por la cual lo había hecho y afirmar o negar lo que habían analizado sobre ti.


Finalmente se hicieron las nueve de la mañana y el profesor nos dice que ya podemos retirarnos, pero justo antes de ser libres otra vez, nos recuerda que tenemos que entregar todas las semanas un escrito en el cual describamos la clase, si, todas las clases, todos en el salón estábamos un poco gruñones por la situación, pero tenemos que acomodarnos a la clase, así mismo empecé a pensar en cómo lo estaría haciendo una noche antes y así lo estoy cumpliendo ahora. Posteriormente, recogí mis cosas de la mesa, tomé mi recular nuevamente, revise donde sería mi próxima clase y casualmente era en ese mismo salón L – 201, le devolví el bolígrafo a mi amiga, nos paramos de nuestros asientos y nos fuimos del salón juntas, a respirar un poco de aire fresco abajo para poder unos minutos más tarde regresar al mismo salón de donde acababa de irme.

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